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Última actualización: 06/09/10

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Escuela de Padres
Durante la duración del curso escolar se trabajará para organizar diversas
conferencias, cursos y charlas para intentar aportar información que
facilite la educación de nuestros hijos y que ayuden a afrontar
situaciones de la adolescencia. También os comunicaremos los cursos de
interés de los que tengamos conocimiento.
En la asociación tenemos material a vuestra disposición que nos
facilitan tanto la Casa de la Juventud de Tres Cantos como el
Ayuntamiento, con quienes estamos en permanente contacto.
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GUÍA DE PADRES 2009
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GUÍA PARA PADRES Y MADRES: EL PASO A
LA ENSEÑANZA SECUNDARIA
Estimadas familias, el importante paso educativo que
vuestros hijos van a dar, supone cambios notables para ellos (nuevos
compañeros, distintos profesores, horarios, y sistemas de trabajo). La
implicación de las familias en la educación y vida académica de los hijos es
el factor más importante para el éxito escolar.
Desde el APA del IES Pintor Antonio López
os proponemos algunas pautas para facilitar que el cambio se haga de forma
más relajada y con ilusión.
¿Miedo a la Secundaria?
Muchos padres y madres, sin proponérselo, dificultan la
entrada de sus hijos en la Secundaria con mensajes atemorizantes: "cuidado
con los mayores en el patio", "el trabajo es mucho más duro", "los
profesores no se andan con contemplaciones", "las asignaturas son mucho más
difíciles", y otros por el estilo. Utilizad mensajes positivos que animen a
vuestro hijo ante la nueva etapa: "los profesores son especialistas que te
enseñarán con más profundidad", "tendrás más medios para aprender", "podrás
demostrar que eres más responsable y maduro que en Primaria", "conocerás
compañeros de otras zonas de la ciudad", "los equipos deportivos son más
potentes", etc…
La importancia de participar en la vida escolar
Las investigaciones demuestran que los alumnos cuyos
padres están pendientes de su vida escolar y colaboran con el profesorado
funcionan mejor y consiguen mejores rendimientos. Al llegar a Secundaria,
cuando no llevamos y traemos a nuestros hijos al Centro, hay otras formas
prácticas de participar en la vida escolar:
Normas y expectativas. Desde el primer día de clase
intentad fijar rutinas claras en función de los horarios de clase: a qué
hora levantarse para llegar temprano, a qué hora acostarse para un descanso
adecuado, a qué hora debe regresar a casa tras las clases. Por otra parte
intentad que vuestro hijo entienda que esperáis lo mejor que pueda dar de si
mismo para superar el curso.
Información sobre el Centro de Enseñanza. Muchos
centros disponen de guías informativas sobre horarios, asignaturas, formas
de evaluación, reglamentos, horarios de visita, formas de comunicarse con
los profesores, grupos de padres, etc. Si no existen esas guías preguntad al
tutor o a los directivos. Ellos también prefieren que vuestro hijo funcione
bien en el centro.
Ayuda para que vuestro hijo se organice. El primer
año, o al principio del curso, es habitual que los adolescentes se despisten
con la cantidad de trabajo, nuevas actividades y sus propias preocupaciones
como adolescentes. Podéis colaborar de diversas formas:
- Repasando sus
horarios de actividades para ver si tiene demasiadas cosas que hacer.
- Ayudándole en los
hábitos de trabajo recordándole horarios y hablando sobre las tareas y
materias que están viendo en las clases. Comprobad, de vez en cuando, que
dispone del material necesario.
- Ayudándole a evitar
las prisas de última hora en la entrega de trabajos o en la preparación de
exámenes.
- Supervisando la
"Agenda Escolar" en caso de que vuestro hijo sea especialmente
despistado o desorganizado.
Ambiente de estudio. Intentad eliminar de vuestro
hogar cuántas distracciones puedan interferir durante el horario de estudio.
Valorad la educación y los hábitos. Lo que está
aprendiendo hoy vuestro hijo será importante para cuando sea adulto. Si os
ve leer libros o periódicos o calcular gastos domésticos le hará comprender
la utilidad de conseguir una buena formación.
Acudid a los actos del centro. Asistid a reuniones,
conferencias, encuentros deportivos o ceremonias escolares, siempre que
podáis, hará que vuestro hijo comprenda que lo que ocurre en el Centro es
importante. Pero recordad que muchos adolescentes se sienten incómodos y
prefieren que sus padres estén, pero un poco alejados.
Conoced a los profesores. No siempre es posible
conocer a todos los profesores de su hijo, pero al menos deberíais conocer
al tutor de su curso y al orientador del Centro. Pensad que cuanto más
visibles seáis para el profesorado más fácil será mantenerse informados de
la evolución de vuestro hijo. Leed las notas y avisos que lleguen a casa y
transmitid a vuestro hijo que es importante que si alguna no llega os
preocuparéis por ello.
La motivación
Una motivación adecuada es más útil que la capacidad
intelectual para determinar el éxito. La motivación de algunos adolescentes
parece esfumarse durante la Secundaria, comienzan a quejarse de todo y de
todos o a mostrarse perdidos en el sistema de enseñanza.
Algunas causas de esta pérdida de motivación pueden
encontrarse en los cambios físicos y en las diferencias en el desarrollo
entre compañeros, en un ambiente escolar menos controlador, en presiones de
los amigos despreciando a los "empollones", o en creencias en su falta de
capacidad por lo que no le merece la pena esforzarse. Podéis fomentar la
motivación de vuestro adolescente; aquí os ofrecemos algunas posibilidades.
Valoremos el esfuerzo. Los adolescentes se
motivan viendo que sus padres se esfuerzan cumpliendo en su trabajo y
sus obligaciones. Transmitamos a nuestro hijo que la clave para
conseguir las cosas no radica en la suerte sino en el esfuerzo
continuado a largo plazo. Los grandes científicos se pasan la vida
estudiando, los deportistas de elite entrenan duro cada día, los buenos
profesionales se mantienen al día mediante el esfuerzo diario.
Apoyémoslo. Un elogio honesto y moderado sobre
aquellas cosas que mejor hace aumenta la motivación general. Quizás
nuestro hijo necesita probar nuevas cosas, nuevos aprendizajes, nuevas
aficiones. Podemos ayudarlo a buscar nuevos intereses.
Seamos realistas. No pidamos a nuestro hijo cosas
imposibles de conseguir, se frustrará y dejará de intentarlo. Si ya nos
han dicho que nuestro hijo no tiene aptitudes musicales no nos empeñemos
en que sea un virtuoso del piano, o si es más alto de lo normal y
disfruta con el tenis de mesa no nos esforcemos en que se apunte al
equipo de baloncesto. Que nuestro hijo sepa que le queremos por quien es
y no por lo que hace.
Paciencia. La mayoría de chicos aumentan su
motivación cuando los padres aplican alguna de estas estrategias y le
dan un poco de tiempo para madurar y ubicarse en el mundo. Si les
atosigamos y no les permitimos ese tiempo muy probablemente volverá la
apatía y la desgana.
PERO SOBRE TODO, MUCHA ENERGÍA
Asociación de Padres de Alumnos del IES PINTOR ANTONIO
LÓPEZ
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